5 errores comunes de la escritura creativa

La escritura creativa es una disciplina que puede ser muy amplia. Desde los escritores amateurs que buscan publicar sus historias hasta los profesionales y los autores consagrados, todos ellos se encuentran bajo el binomio creatividad/escritura. Es un tipo de creación narrativa en la que prima la expresión y la originalidad. Esta suele realizarse en entornos profesionales, no necesariamente literarios, para comunicar un mensaje o cumplir con un propósito específico. Por ejemplo, crear historias cautivantes para un público juvenil en el aprendizaje de idiomas.

La escritura creativa tiene sus dificultades y hay errores que se cometen de manera frecuente por escritores sin experiencia. Por eso, hoy veremos cuáles son estos errores, por qué ocurren y cómo podemos evitarlos para producir una historia cautivante. 

1 – No planificar la estructura y el desenlace de la historia

El error más frecuente es comenzar a escribir sin planificar el desarrollo de la historia. Escribir no es un ejercicio de improvisación. Para evitar una trama confusa y desorganizada, es conveniente elaborar un esquema o diagrama que incluya las vueltas de tuerca y momentos importantes en el desarrollo de personajes.

La planificación nos permite conocer cuáles serán el tono y ritmo necesarios en los momentos en los que la trama requiera transmitir tensión, suspenso, romance o asombro. Podemos leer libros e historias del género literario que estemos trabajando y prestar atención a cómo los autores narran este tipo de situaciones.

2 – No mantener la consistencia en la historia

Un segundo error básico de la escritura creativa es olvidar datos importantes de la historia o confundir información previamente presentada. Esto puede provocar inconsistencias en la cronología, contradicciones en las características de los personajes o lugares descriptos, o inducir errores más graves en el desarrollo de la trama. Si se trabaja con un editor o se solicita un informe de lectura, este tipo de errores suelen identificarse y subsanarse, aunque no siempre se puede recurrir a estos servicios.

Estos errores suelen producirse por falta de planificación, falta de atención o cambios durante el proceso de revisión del borrador. Para evitar que sucedan, conviene llevar un registro en el que se asienten todos aquellos detalles objetivos de la trama, personajes y escenarios descritos. Este debe incluir también una cronología de los eventos y un mapa del mundo en que estos se desarrollan. Podemos sumarlo a nuestro esquema de la estructura de la historia.

3 – No cuidarse de exponer demasiado

Hemingway era un gran defensor del principio del iceberg. Este principio estipula que una buena historia es como un iceberg, con el mayor porcentaje de su masa bajo la superficie. Se refiere a dosificar la información aportada al lector. Es cuestión de darle lo justo y necesario para que su imaginación pueda reponer el resto de la información. Por eso, un error común es abusar de la exposición y soltar grandes bloques de información de una sola vez.

La sobreexposición puede hacer que un texto se sienta lento y engorroso, puede cortar el ritmo de la narración o confundir al lector por la cantidad de información que debe retener. El principio del iceberg dicta que la información debe ser la justa y necesaria para que avance la trama, debe revelar relaciones de sentido y guiar la imaginación del lector. Es mucho más fuerte, por ejemplo, describir a un “hombrecito de hombros cansados” que llega al bar, que describir cómo iba vestido, su altura, color de cabello u otros detalles que pueden no ser significativos o, si lo son, quizás se puedan retomar más adelante.

4 – No utilizar todos los sentidos

En ocasiones, es posible que nuestras historias se sientan planas y sin colores o matices. Esto puede tener múltiples causas, pero una de las más comunes es no utilizar los cinco sentidos para escribir. En estos casos, el escritor sin experiencia desaprovecha la oportunidad de emplear imágenes sensoriales y producir descripciones que transporten al lector al universo de la historia. Describir cómo se siente una tela al tacto o cómo un sonido puede producir malestar es un recurso muy valioso de la escritura creativa.

También puede ocurrir que nos concentremos en un solo sentido, como el de la vista, para nuestras descripciones. Pero si bien la descripción visual es la que más se encuentra en la literatura, los aromas, texturas y sonidos pueden ser igualmente poderosos para despertar la imaginación. Esta permite desnaturalizar objetos cotidianos y establecer equivalencias entre lo que experimentan los personajes y lo que siente el lector. Puede transmitir tensión, placer, incomodidad y muchas otras sensaciones; un vidrio que se rompe en la oscuridad, un frío que sube por la espalda, por ejemplo, son recursos muy efectivos en obras de suspenso y terror.

5 – No elaborar diálogos verosímiles 

Para terminar, un aspecto problemático de la escritura creativa para muchos autores es la creación de diálogos verosímiles. Ya sabemos que las personas no hablan de la forma en que lo hacen en obras literarias. Estas se interrumpen, dudan, se repiten o confunden, y pierden el hilo de lo que están diciendo. En la escritura donde los enunciados se desarrollan en forma de cascada, estas actitudes de los hablantes pueden ser muy difíciles de transmitir.

Sin embargo, la literatura tiene sus propias reglas y lo importante no es que los diálogos sean realistas, sino verosímiles. ¿Qué quiere decir esto? Que los diálogos deben responder a la lógica interna de la historia y a la caracterización de los personajes. Por supuesto, también deben respetar el ritmo y el estilo de la obra, para no sentirse fuera de lugar. Entonces, ¿cómo escribimos diálogos verosímiles?

Lo primero que necesitamos es aprender cómo funciona la raya de diálogo y los signos de puntuación, ya que de esto dependerá el ritmo de la cascada de diálogos. Por el otro lado, los diálogos deben transmitir algo. No reproducimos una conversación de forma azarosa, sino que debe contribuir al desarrollo de los personajes o de la trama. Entonces, podemos pensar: ¿qué buscan los interlocutores? ¿Hay algo en juego en la conversación? ¿Qué saben el uno del otro? ¿Tienen secretos, deseos o intereses?

Conclusión

La creatividad tiene un gran potencial para mejorar el rendimiento académico y la innovación en la escuela. Asimismo, la escritura es una herramienta fundamental en el marketing y la redacción de contenidos, ya que permite apelar a los sentimientos y la imaginación del lector. Los errores que desarrollamos en este artículo son algunos de los más comunes que cometen los escritores sin experiencia, pero hay muchos otros que podemos mencionar. Si tienes uno que te esté causando problemas, ¡déjanos un comentario e intentaremos ayudarte a resolverlo!

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