5 errores más comunes a la hora de corregir un texto

La corrección de textos es una tarea que exige atención y rigurosidad. Pero no es suficiente con conocer la norma: hay que tener presente a quién se dirige el texto, en qué ámbito será leído y en qué país circulará. La mayoría de los amateurs que corrigen textos se concentran en cuestiones relativas a la ortografía y los errores de tipeo. Por eso, en Palabra tenemos artículos sobre los errores más comunes de ortografía, en el uso de la coma y en el uso de preposiciones.

Hoy, en cambio, queremos concentrarnos en los errores más comunes de la corrección de textos en general y cómo deben abordarse dichos errores desde el punto de vista de los procedimientos de corrección profesionales. ¡Empecemos!

1 – No editar antes de corregir

Editar un libro requiere de ciertas intervenciones que se realizan de forma sucesiva. Editar no es lo mismo que corregir, y una tarea antecede a la otra. No tiene sentido realizar la corrección del texto cuando parte de ese texto luego será reemplazada o eliminada. Del mismo modo, no tiene sentido corregir cuando todavía es necesario sumar secciones o modificar partes del texto. Esto abarca reorganizar, ampliar, ajustar y reescribir, agregar o eliminar información. Recién cuando el texto es el definitivo, este pasa a la corrección.

Por este motivo, los profesionales siguen este proceso. Editar antes de corregir permite evitar redundancias y perder el tiempo saltando de una tarea a la otra, lo que además suele dar lugar a errores e inconsistencias. Asimismo, hay menos probabilidades de trasladar errores de una instancia a la otra y terminar con un libro lleno de pasajes oscuros. Editar antes de corregir contribuye a que el resultado final tenga fluidez, se sienta limpio y ordenado. 

2 – No homogeneizar criterios de estilo

Todas las instituciones que se dedican a la creación y difusión de material escrito tienen o emplean manuales de estilo. Los manuales de estilo son compendios de criterios que se aplican para mantener la consistencia entre aspectos recurrentes en el texto. Por ejemplo, está el uso de efectos tipográficos, palabras extranjeras, nombres de lugares, formas de tratamiento, el uso de acortamientos como abreviaturas y siglas, entre muchos otros.

Por eso, un error común es, justamente, no homogeneizar los criterios de estilo. Por ejemplo, si nuestro texto menciona distintas ciudades o países, no podemos escribir New York en una instancia y Londres en otra ocasiones; tenemos que elegir una opción (usar el nombre en inglés o traducirlo) y mantenerla a lo largo del texto. Para conocer más sobre la aplicación de normas de estilo a un texto, podemos consultar el Manual de Estilo del Diario Clarín.

3 – No considerar el registro y la variedad dialectal

Como dijimos, corregir un texto no se limita a subsanar errores ortográficos. Existen consideraciones que tienen que ver con la adecuación al ámbito y la región en la que será leído el texto. En el primer caso, hablamos del registro: un texto que será utilizado en un ámbito institucional no puede contener términos y expresiones del habla coloquial. En cambio, debe utilizar un registro formal y específico.

En el caso de la región, es necesario elegir la variedad dialectal común a esa zona. Esta es la diferencia entre utilizar, por ejemplo, la palabra autobús (España), colectivo (Argentina) o guagua (Antillas) en un texto. Si nos dirigimos a un público mayor de habla hispana, la variedad del español neutro busca justamente reducir la influencia dialectal de cada zona en particular. No considerar el registro de los hablantes ni la variedad dialectal es un error común que suelen cometer los no profesionales en la corrección de textos.

4 – No corregir extranjerismos y calcos del inglés

Hoy, que en Internet las fronteras se vuelven difusas y la producción de contenidos es tan grande, se puede ver una influencia clara de términos provenientes del inglés en nuestra lengua. Es muy habitual encontrar textos que emplean este tipo de términos cuando ya existen palabras en nuestro idioma que significan lo mismo. Las palabras de otras lenguas utilizadas de esta manera se conocen como extranjerismos (palabras extranjeras) y calcos (palabras adaptadas de otro idioma).

En el segundo caso, deben evitarse los términos y expresiones como aplicar en vez de solicitar, actual en vez de real, librería en vez de biblioteca, que son conceptos que se “calcan” literalmente del inglés utilizando palabras en español que suenan similar, pero que no tienen ese mismo significado. En el caso de los extranjerismos, deben evitarse usos como abstract en vez de resumen o extracto; consulting en vez de consultoría o asesoramiento; paddle en vez de pádel, por nombrar algunos.

5 – No revisar la coherencia y la cohesión del texto

Finalmente, un error común es descuidar la coherencia de la información y su pertinencia, y la relación entre los diferentes bloques de información. Esto es, la coherencia y la cohesión de los textos. En el primer caso, se trata de asegurar que el sentido global del texto y el significado que busca transmitir sean los adecuados, más allá de las cuestiones gramaticales y ortotipográficas.

En el segundo caso, se trata del conjunto de relaciones y vínculos de sentido que hay entre las diferentes partes del texto. Los errores de cohesión suceden cuando no hay relaciones claras entre las oraciones, los párrafos o las secciones de un mismo texto. Un ejemplo claro es cuando faltan conectores lógicos como en cambio, a saber y por otra parte, así como faltan o se utilizan de forma incorrecta los demostrativos como este, ese o aquel a la hora de hablar de información mencionada previamente. No corregir la cohesión puede producir que el texto se sienta desarticulado y confuso.

Conclusión

Los errores desarrollados en este artículo son muy comunes en ámbitos de corrección no profesional y suelen influir en la calidad global del texto. Pero si bien son errores muy comunes, estos suelen pasar desapercibidos. Un corrector de textos profesional, en cambio, puede identificarlos fácilmente y emplear técnicas y procedimientos estandarizados para corregirlos.

Si te parece que tu texto puede tener alguno de estos problemas, escríbenos a Palabra, ¡nuestro equipo de correctores puede ayudarte a solucionarlos!

Deja un comentario