Leísmo, laísmo y loísmo: ¿qué son?

Cuando escribimos, muchas veces tenemos que hablar de una persona o una cosa de forma indirecta. Entonces es cuando recurrimos a los pronombres personales le, lo y la. Por ejemplo, si yo le presté mi lapicera a una amiga, y ella ahora dice que no la encuentra, me parece que lo correcto sería que me compre una nueva.

En este caso, parece bastante simple. Sin embargo, ¿qué pasa si yo estoy esperando que me la devuelva? En mi casa, ¿la estoy esperando o le estoy esperando? ¿Y si viene con amigos? ¿Los estoy esperando o les estoy esperando? ¿Cómo se los recibe? ¿O se les recibe?

Como podemos ver, estos pronombres pueden presentar muchas confusiones a la hora de escribir. Tanto así que existe una denominación para cuando los usamos de forma incorrecta: leísmo, loísmo y laísmo. Por eso, hoy vamos a ver qué son estos fenómenos (con ejemplos), cuándo ocurren y cómo podemos evitarlos.

Pronombres personales: cómo se usan lo(s), la(s), le(s)

Vamos a ponernos un poco específicos: los pronombres átonos de 3.ª persona (es decir, los que complementan a un verbo), tanto del plural como del singular, son lo(s), la(s) y le(s). Estos se usan de la siguiente manera dentro de una oración:

  • lo, los, la y las sirven como complemento de objeto directo en oraciones como “Todavía no la leí (a la novela)”. Estos deben respetar el género y el número de su referente. Dicho referente puede ser “la novela” en “no la leí” o “las novelas” en “no las leí”. También podría ser “el libro” en “no lo leí” o “los libros” en “no los leí”.
  • Le y les sirven como complemento indirecto en oraciones como Me pidió que le prestara el sombrero, pero yo no tengo ninguno”. Aquí solo debemos respetar la concordancia de número en “le prestara” (a quien me pida el sombrero) o “les prestara” (si por alguna razón varias personas quieren ponerse mi sombrero al mismo tiempo).

Adjuntamos el siguiente cuadro con ejemplos de cómo deben usarse lo(s) y las(s) como complemento de objeto directo (OD), y de cómo debe usarse le(s) como complemento indirecto (OI).

Fuente: Para escribir bien en español (2016), María Marta García Negroni

¿Qué son el leísmo, el laísmo y el loísmo?

Todas las formas que acabamos de ver están en 3.ª persona. Lo que cambia en ellas es la concordancia de género y número. Ahora bien, cuando estos pronombres personales no respetan estas reglas, se producen los casos de leísmo, laísmo o loísmo. Dicho de otro modo, el leísmo, el laísmo y el loísmo son los errores que cometemos cuando usamos algunos de estos pronombres cuando deberíamos usar otro:

  • Leísmo es cuando usamos le(s), pero deberíamos usar la o lo.
  • Laísmo es cuando usamos la(s), pero deberíamos usar le.
  • Loísmo es cuando usamos lo(s), pero deberíamos usar le.

Estos usos son incorrectos son considerados “vulgarismos” por la Real Academia Española.

¿Qué es el leísmo?

El leísmo ocurre siempre que usamos le y les cuando la estructura sintáctica de la oración exige usar lo, los, la o las. Este uso incorrecto está muy extendido en ciertas regiones hispanohablantes, como en el área central y noroccidental de Castilla (España), y ciertas regiones hispanoamericanas.

El siguiente es un caso de leísmo:

“A Sofía siempre le llaman cuando está a punto de irse a dormir”.

En cambio, la forma correcta de esta oración sería:

“A Sofía siempre la llaman cuando está a punto de irse a dormir”.

Hay una excepción: se puede usar le cuando el referente es una persona masculina en singular.

“A Diego siempre le llaman cuando está a punto de irse a dormir”.

Esta forma es aceptada, aunque se prefiere:

“A Diego siempre lo llaman cuando está a punto de irse a dormir”.

También se considera correcto emplear le en vez de lo o la para personas masculinas en singular cuando se trata de una oración impersonal con se:

“Al capitán se le recibió con una medalla dorada”.

Se le recibió con una medalla dorada”.

Pero no se aceptan:

❌ “A la capitana se le recibió con una medalla dorada”.

Se le recibió con una medalla dorada (a la capitana)”.

Y lo mismo sucede en plural. Se aceptan estos usos:

✅ “A los docentes se les premiará por su labor”.

Se les premiará por su labor”.

Pero no estos:

❌ “A las docentes se les premiará por su labor”.

❌ “Se les premiará por su labor (a las docentes)”.

Leísmo: ejemplos

Veamos ejemplos concretos del uso incorrecto de la concordancia con el pronombre personal le(s). Se pueden clasificar como leísmo femenino, leísmo plural y leísmo de cosa.

Leísmo femenino. Se da cuando el pronombre le es utilizado para hacer referencia a una persona femenina:

“A María le hacen tender su cama todas las mañanas”.

✅ “A María la hacen tender su cama todas las mañanas”.

“Ella no solo extraña a María, sino que le añora”.

✅ “Ella no solo extraña a María, sino que la añora”.

Leísmo plural. Se da cuando el pronombre le es utilizado para hacer referencia a un conjunto de personas agrupadas bajo el masculino genérico:

❌ “Los docentes no estaban contentos, hoy les reprimieron en la escuela”.

✅ “Los docentes no estaban contentos, hoy los reprimieron en la escuela”.

“No pudo esconder su entusiasmo: pensó que les había perdido”.

✅ “No pudo esconder su entusiasmo: pensó que los había perdido”.

Leísmo de cosa: Se da cuando el pronombre le es utilizado para hacer referencia a un objeto:

“No sé qué pasó con la tijera, yo le había dejado sobre la mesa”.

“No sé qué pasó con la tijera, yo la había dejado sobre la mesa”.

“Ojalá que aparezca el paraguas. Ella le lleva a todas partes”.

“Ojalá que aparezca el paraguas. Ella lo lleva a todas partes”.

Imagen: Pexels

¿Qué son el laísmo y el loísmo?

Si bien el leísmo constituye un uso incorrecto de los pronombres personales le y les, este puede pasar desapercibido y en algunos casos incluso sonar correcto. Sin embargo, el laísmo y el loísmo no solo son incorrectos gramaticalmente, sino que además son malsonantes.

Definamos qué son:

  • El laísmo corresponde al uso de la o las en vez de le o les.
  • El loísmo corresponde al uso de lo o los en vez de le y les.

Aquí, le y les son los enemigos.

Los ejemplos de laísmo y loísmo, a diferencia de lo que ocurre con el leísmo, no se diferencian por el binomio masculino/femenino, ni por el plural/singular, ni cuando remiten a una cosa. En cambio, ocurren cuando confundimos el régimen verbal o cuando intentamos hacer concordar al pronombre con el género del referente. Veamos algunos casos.

Laísmo: ejemplos

❌ “A María la pedí una hamburguesa, pero ella quería una ensalada”.

“A María le pedí una hamburguesa, pero ella quería una ensalada”.

❌ “Habíamos ido a la playa; a María la encargué una reposera y trajo una lona”.

✅ “Habíamos ido a la playa; a María le encargué una reposera y trajo una lona”.

❌ “Nos perdimos cuando doblamos en la tranquera. A Romina no la gusta pedir direcciones”.

✅ “Nos perdimos cuando doblamos en la tranquera. A Romina no le gusta pedir direcciones”.

Loísmo: ejemplos

Lo solicitaron el informe del trimestre a Tomás, pero trajo uno semestral”.

Le solicitaron el informe del trimestre a Tomás, pero trajo uno semestral”.

❌ “Antes de que pudiera darse cuenta, lo habían pedido que se quedará fuera de horario”.

“Antes de que pudiera darse cuenta, le habían pedido que se quedará fuera de horario”.

❌ “Hasta entonces, siempre lo daban la razón”.

“Hasta entonces, siempre le daban la razón”.

Photo by Ron Lach on Pexels.com

Casos dudosos de leísmo, loísmo y laísmo

Si analizamos con un poco más de profundidad los casos de leísmo, loísmo y laísmo, veremos que hay ejemplos dudosos en los que no resulta tan claro qué escribir. Esto afirma María Marta García Negroni en la tercera edición de su libro Para escribir bien en español (pág. 427).

Por ejemplo, en los casos en los que el pronombre átono de 3.ª persona debe respetar el régimen verbal. Si este último es preposicional (casos en los que el verbo se construye necesariamente con la preposición de), es correcto utilizar lo o la en singular:

  • Alertar de algo a alguien Lo alertó del posible temporal en la ruta”.
  • Avisar de algo a alguien → “Lo/la avisé del temporal en la ruta”.
  • Informar de algo a alguien → “Lo/la informaron de la importancia de aquel documento”.

En caso de que el régimen del verbo sea transitivo (es decir, que necesite dos componentes en los que uno sea un objeto directo de una cosa o que abarque una oración subordinada), debe utilizarse le o les como objeto indirecto:

  • Alertar algo a alguien → “Le alertó que estaban cerrando”.
  • Avisar algo a alguien → “Le avisó que estaban llegando sus suegros”.
  • Informar algo a alguien → “Les informaron que debían traer el documento consigo”.

Por otro lado, cuando se trata de los verbos ver y oír que hacen referencia a una persona y que utilizan una oración de infinitivo en función de predicativo, se toma la forma del acusativo (referida al objeto directo de la acción del verbo) como complemento de persona:

  • Los veo pintar”.
  • La oyó silbar”.

Por el contrario, cuando el infinitivo (pintar/silbar en los casos anteriores) es un verbo transitivo que también tiene un objeto directo (la verja/la canción de cuna en los ejemplos siguientes), se puede utilizar le y les:

  • Lo vi pintar la verja”. → “Le vi pintar la verja”.
  • Los oí silbar la canción de cuna”. → “Les oí silbar la canción de cuna”.

Hay otros casos en los que se admiten ambas opciones, como cuando se utilizan verbos de “afección psíquica”, como afectar, asombrar, asustar, molestar, etc. Por ejemplo:

  • “Su salud siempre lo preocupó”.
  • “Esteban la ofendió cuando se ausentó de su cumpleaños”.
  • “A veces, sus temores la afectan más de la cuenta”.

Conclusión

Tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas, los fenómenos sintácticos de leísmo, loísmo y laísmo surgen en Castilla en la Edad Media. El leísmo hoy está mucho más extendido que los otros dos, especialmente en el área central y noroccidental de Castilla y en ciertas regiones de Hispanoamérica.

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