Escribir para el algoritmo: claves para una redacción de contenido mediada por la tecnología

En 2023, Jorge Carrión publicó un libro escrito en colaboración con inteligencia artificial: Los campos electromagnéticos (Caja Negra). Esta es la primera obra de su tipo en español y, para crearla, el autor combinó su escritura con los textos que surgieron de programar y alimentar el sistema GPT-2 para dialogar con un sistema GPT-3. Según el autor:

Todas las máquinas, algoritmos, redes neuronales o modelos matemáticos que llamamos inteligencia artificial aspiran a escribir mejor que nosotros. 

Jorge Carrión, Página/12 (2023)

Si bien el autor advierte sobre la intervención de estas tecnologías en las instancias de producción y la escritura, lo cierto es que la lógica algorítmica como instancia mediadora entre la escritura y la lectura, hoy influye de manera profunda en la redacción misma. Por eso, en este artículo veremos cuál es la relación entre la redacción y el algoritmo, cómo este afecta a la escritura y por qué es importante comprender la mediación del algoritmo para alcanzar al lector.

El algoritmo en la redacción de contenidos

Una de las principales cualidades de la escritura es que tiene en cuenta la perspectiva del lector en la instancia de recepción del mensaje y en el contexto en el que este es recibido. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando un conjunto de operaciones matemáticas aparece como mediador entre el escritor y un lector cada vez más disperso?

Podemos afirmar que el algoritmo de los buscadores, sea cual sea, “se posiciona” cada vez más entre el escritor y el lector. De esta manera, el algoritmo condiciona las expectativas del lector y sus hábitos de lectura: este último va rastreando los títulos, subtítulos, las etiquetas y los fragmentos destacados en negrita del mismo modo en que lo haría el algoritmo, y cada vez tiene menos paciencia.

La mediación del algoritmo no solo se percibe en la escritura, sino que también comienza a afectar la práctica artística y la curaduría: un año después del lanzamiento de GPT-3, OpenIA lanzó DALL-E, un programa basado en el mismo modelo de aprendizaje automático capaz de crear imágenes originales a partir de comandos de texto. Junto con otros programas posteriores como Midjourney y Stable Diffusion, la tecnología comienza a transformar tanto al arte como a la práctica artística en instancias de su producción y circulación.

Frente a esta nueva realidad, el campo artístico comienza a considerar estas nuevas formas de producción dentro de la lógica algorítmica: el curso Introducción a la Curaduría en Tiempos de Algoritmos, desarrollado por el proyecto Hijas del Arte, busca abordar las complejidades del campo artístico mediado por la tecnología. El propósito de este curso es entender y complejizar la práctica de la curaduría entendida como la «conservación y supervisión de bienes artísticos o culturales», así como también ofrecer las herramientas necesarias para crear un proyecto de curaduría artística cuando la misma práctica se ve atravesada por la inteligencia artificial y los algoritmos.

Claves para una redacción de contenidos mediada por el algoritmo

Imagen: Pexels

Si bien Roger Chartier, célebre historiador del libro y la lectura, considera que la lógica algorítmica se contrapone al descubrimiento y que esta es lo contrario a la lectura, hoy se lee más que nunca: según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2022, los índices de lectura en España aumentaron 5,7% en los últimos diez años.

El historiador sí reconoce, por el otro lado, que escribimos más que nunca, aunque de forma fragmentada y desagregada, tal como nos propone el algoritmo. Esto exige repensar las instancias de producción y recepción, y considerar ciertas claves de redacción que nos permitan afrontar los nuevos hábitos de lectura mediados por la tecnología, especialmente durante la infancia, ya que los más jóvenes se convierten en usuarios antes de convertirse en lectores.

Para comprender el alcance y la profundidad de la intervención algorítmica en la producción de textos, podemos citar un fragmento del ensayo de Silvina Heguy sobre la práctica periodística mediada por el algoritmo, que forma parte de su libro Futuro imperfecto, ¿hacia dónde va el periodismo?:

La pérdida del rol central del periodista en las grandes corporaciones, la incorporación de ingenieros, de analistas de datos, de editores de audiencia, solo restaba fuerza para la discusión interna por la profesión. Había una secuencia: en la prensa la centralidad de la imprenta había sido desplazada por el algoritmo digital, una fórmula secreta que movía los hilos de un lector que parecía caprichoso.

Con este fragmento, la autora remite a los medios de producción en los que la escritura toma lugar, en este caso en el periodismo. La figura del periodista se ve supeditada a la lógica del algoritmo y sus distintos criterios para indexar información y ofrecer resultados de búsqueda en función de su significado, relevancia, calidad, usabilidad y contexto.

Veamos ahora cuáles son las claves para la redacción en tiempos de algoritmo, basándonos en el más importante de todos: el de Google.

1. Redacción de contenido original

Si bien el algoritmo de Google compara la información entre miles de sitios para establecer su validez, cuando el contenido es genérico y repetitivo y la organización de la información es similar entre ellos, Google no los muestra entre los primeros resultados. Por eso, hay que evitar el contenido genérico, las frases de relleno y la organización repetida de la información.

Entre las preguntas que Google recomienda hacerse sobre el contenido se refiere a la originalidad de la información: el sitio, ¿ofrece información, datos, investigaciones y análisis originales? Dicho de otra forma; si la información cumple con estos requisitos de calidad, y además es original y responde a la intención de búsqueda, el algoritmo recompensa al sitio con una mejor posición en la página de resultados.

2. Redacción de contenido específico

En relación con lo anterior, el algoritmo ha aprendido a identificar el contenido “de relleno”. Muchas veces, el redactor puede preocuparse más por emplear una estrategia de redacción que le permita aparecer primero en la página de resultados de Google en vez de, una vez alcanzado, ofrecerle al lector aquello que busca. Por eso, una vez que el texto responde de manera fehaciente a la intención de búsqueda, es importante que este aporte información de valor al lector: información actual, específica, con cifras, datos y referencias a sitios de autoridad aporta mucho a la redacción.

3. Redacción de contenido centrada en el usuario

Si bien nuestra redacción se encuentra mediada por el algoritmo, el algoritmo evalúa los contenidos en función de la experiencia de los usuarios. Por eso, escribir para el algoritmo exige optimizar los textos para llamar su atención, pero también que el usuario obtenga una experiencia satisfactoria en la página. Por eso, se favorece a textos en sitios que sean navegables por el usuario, descriptivos, que se adapten al formato web o móvil desde el que se los accede, etc. La forma, en definitiva, es tan importante como el contenido.

4. Redacción de contenido estructurado

Escribir para el algoritmo es, básicamente, mapear la información para que este pueda ubicarla. Utilizar etiquetas HTML para los títulos y subtítulos, así como también la descripción ALT para imágenes y elementos gráficos, es una tarea importante que describe la información en relación con el funcionamiento del algoritmo de Google y sus parámetros de búsqueda. Esto sirve para que la estructura del texto y los distintos elementos que lo acompañan se encuentren organizados de una manera eficaz y que el algoritmo pueda reconocerlos y entender su jerarquía.

5. Redacción de contenido de autoridad

Otra gran característica de nuestra época es la escritura hipertextual: la capacidad de vincular y enlazar otros contenidos a nuestro texto para enriquecerlo. Por supuesto, el algoritmo también reconoce y califica el contenido según su calidad y autoridad. Existen sitios y fuentes de información que tienen una mayor puntuación que otra, por lo que no será lo mismo vincular un artículo de un medio como The New York Times que uno de Wikipedia.

6. Redacción de contenido y concordancia de palabras clave

Finalmente, los criterios de concordancia son utilizados por Google para reconocer las intenciones de búsqueda de los usuarios. Existen distintos tipos de concordancia según el tipo de búsqueda y palabras clave a los que estemos respondiendo: la concordancia amplia responde a las palabras clave en combinación con otras palabras y frases en los que estas puedan estar incluidas. Otros tipos de concordancia, como la concordancia de frase, la concordancia exacta o la concordancia negativa, sirven para que el algoritmo responda a búsquedas más específicas de los usuarios.

Conclusión:

Imagen: Pexels

La relación de mediación entre la escritura y el algoritmo es la misma que, históricamente, ha desempeñado el editor en la industria editorial y la prensa: de hecho, en la carrera de Edición de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires se insiste en que la principal función del editor es la de colocarse en el lugar del lector para mediar entre este y el escritor a la hora de evaluar los textos. En la era digital, por el contrario, el algoritmo se ha convertido en el editor por excelencia.

Iniciamos este artículo con una cita de Jorge Carrión, por lo que tiene sentido terminar con otra:

El editor, en este caso, es una fórmula matemática, una serie de protocolos automatizados que no solo se apropia de los procesos de edición: los algoritmos están editando la mismísima realidad.

Jorge Carrión, The New York Times (2020).

Entonces, ¿y el editor humano? El autor afirma que el editor debe acoger la mediación del algoritmo, no ignorarla, ya que este último se ha convertido en parte del cotidiano de los usuarios de los medios digitales y de las nuevas generaciones de lectores que responden naturalmente a ellos.

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