Historia del libro electrónico

El libro electrónico es un invento reciente que alcanzó la madurez en un periodo relativamente corto. Sin embargo, para 2023 el libro digital generó alrededor de 14 mil millones de dólares a nivel global, con unos 980 millones de lectores. Por su parte, el libro electrónico en Español triplicó su crecimiento respecto a 2022 en un 12%.

Desde su creación hasta la creación de dispositivos de lectura avanzados, el libro electrónico se ha ganado su lugar como un cambio tectónico en la historia del libro. Esto es así por la revolución en los hábitos de lectura y por los presagios sobre la muerte del libro.

El Día Mundial del Libro Electrónico se celebra el 4 de julio para conmemorar la creación del primer libro electrónico, atribuida al estadounidense Michael Hart, en 1971, en Illinois. Por eso, hoy vamos a hacer un repaso por la historia del libro electrónico, sus antecedentes y precursores, sus distintas formas y cómo ha evolucionado desde su origen.

¿Qué es un libro electrónico?

Antes de comenzar a hablar del libro electrónico, deberíamos preguntarnos: ¿qué es exactamente un libro electrónico? ¿Es un libro que se lee en pantalla? ¿Podemos decir que, en lo fundamental, es una sumatoria de ceros y unos? ¿Una serie de impulsos electrónicos? Si pensamos en un libro escaneado o fotografiado, ¿estamos hablando de un libro electrónico?

Definir qué es un libro electrónico no es tan sencillo como parece. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) lo define de la siguiente manera:

El e-book es una contracción del término «electronic book» (libro electrónico). Es un concepto general que se utiliza para designar la versión digital de una publicación impresa o cualquier contenido digital organizado como libro. Los libros electrónicos pueden estar armados en diferentes formatos, según su uso y el dispositivo en el que van a ser almacenados. Las extensiones más comunes son pdf, epub, mobi, rtf, swf.

Esta definición habla de dos concepciones del libro electrónico: por un lado, puede ser la versión digital de una publicación impresa. Por otro lado, habla de un contenido digital organizado como libro: libros electrónicos que nunca salen en versión impresa y que son creados en el seno de un programa con herramientas enteramente digitales.

Entonces, es necesario señalar una diferencia entre libro electrónico y un libro físico digitalizado: el primero es un libro (con versión impresa o no) hecho para ser leído en un dispositivo electrónico. Un libro digitalizado, en cambio, es un libro físico que fue digitalizado para ser leído en un dispositivo electrónico.

Otra definición es la que ofrece Marianela Camacho Alfaro, en la Revista de Lenguas Modernas (N° 20, 2014) de Costa Rica:

Los libros electrónicos o e-books son libros digitales, es decir, archivos. Como archivos, se pueden abrir y leer en la computadora –gracias a diversas aplicaciones de lectura de pago y gratuitas– y en diferentes dispositivos portátiles: lectores (e-book reader/e-readers), teléfonos inteligentes (smartphones), tabletas (tablets).

Alfaro además se refiere a la ambigüedad presente en el término libro electrónico, ya que muchas veces se utiliza de manera indistinta para hablar del contenido o del soporte. De hecho, la Real Academia Española cae en esta trampa cuando define qué es un libro electrónico:

  1. Libro en formato adecuado para leerse en un dispositivo electrónico.
  2. Dispositivo electrónico que permite almacenar, reproducir y leer libros.

Pero si bien es importante distinguir ambos significados del término, también es importante recordar la íntima relación que hay entre ambos. Esto es lo que hace David Caldevilla Domínguez (de la Universidad Complutense de Madrid), citando para ello al célebre historiador del libro, Roger Chartier:

Pero el libro electrónico, como el impreso, contiene algo fundamental, el contenido escrito en forma textual, algo que, en la nueva invención, se confunde con el dispositivo que lo cobija y favorece su difusión y comercialización. Y es que, sin soporte que lo sustente no existe texto para ser leído (Chartier R., 2000).

Tipos de libros electrónicos

Como mencionamos en el apartado anterior, una cosa es hablar del libro electrónico y otra es hablar de los e-readers y dispositivos que nos permiten leerlos. En el primer caso, tenemos los formatos de los archivos que albergan el contenido del libro propiamente dicho, entre los cuales podemos mencionar:

  • Plain Text (.txt). Este es el primer tipo de formato de texto utilizado por los procesadores de texto, con iniciativas como el código ASCII creado en 1963 por el Comité Estadounidense de Estándares.
  • HTML (HyperText Markup Language). Este formato se creó en 1991 para crear sitios web que aprovechan la tecnología previa de hipertexto para vincular distintos sitios y contenido multimedia, y navegar por Internet. 
  • PDF (Portable Document Format). El PDF es un formato introducido por Adobe en 1992 para la lectura de documentos digitales, incluidos los libros, sin importar el tipo de software, hardware o sistema operativo utilizado. Si bien no es óptimo para los libros electrónicos en dispositivos de lectura, hoy es uno de los más utilizados para leer y compartir documentos en línea.
  • ePub (Electronic Publication). Desarrollado por el International Digital Publishing Forum (IDPF) a finales de la década de 1990. Su primera versión fue lanzada al mercado en 2007 con el Kindle de Amazon. Emplea distintos estándares web como HTML, CSS y XML y actualmente es un formato de estándar abierto compatible con la mayoría de los lectores del mercado.
  • MOBI (Mobipocket). Fue creado por la empresa francesa Mobipocket a principios del 2000 para la publicación de libros electrónicos. La empresa fue comprada por Amazon en 2005 y este formato se convirtió en un estándar para el Kindle hasta que aparecieron los formatos AZW y AZW3 en 2007.
  • AZW y AZW3 (Amazon Word). Estos formatos patentados por Amazon Kindle fueron utilizados por primera vez en 2007 en este dispositivo. No son compatibles con lectores que no sean de Amazon e integran la gestión de derechos digitales (DRM) para limitar el contenido no autorizado.

Antecedentes al libro electrónico

Los libros electrónicos han evolucionado desde sus primeras versiones en función del soporte en que se almacenaban y transmitían. Por eso, antes de hablar de su origen, conviene mencionar algunos de sus antecedentes:

  • Los primeros tipos de soportes en albergar textos “digitales” fueron el microfilm y la microficha, medios de almacenamiento fotográfico que se utilizaron desde principios del siglo XX para reducir el tamaño de documentos para su almacenamiento o distribución, como libros y diarios que se podían consultar en computadoras.
  • Una segunda forma de almacenar y guardar información fueron los soportes de cintas magnéticas, que se utilizaron mucho durante las décadas de 1970 y 1980 con propósitos similares a los del microfilm (almacenamiento y distribución).
  • En la década de 1970 nació el disquete, el primer medio que permitió transmitir archivos de libros en formato enteramente digital y acceder a ellos en ordenadores compatibles.
  • A principios de 1980  apareció el disco compacto o CD para comercializar música y, unos años más tarde, en 1985, el CD-ROM. Ambos son un disco de aluminio y policarbonato en el que se graba la información con tecnología láser para luego ser reproducida por una lectora que utiliza la misma tecnología en una computadora.

Enciclopedia Mecánica de Doña Angelita

Si bien los antecedentes del libro electrónico son muchos y pueden vincularse, de una forma u otra, con los distintos avances tecnológicos del siglo XX, la Enciclopedia Mecánica de Ángela Ruiz Robles, mejor conocida como Doña Angelita, merece una mención especial. Esto se debe a que el suyo fue el primer dispositivo empleado como libro.

En efecto, Doña Angelita registró, en 1962, la patente de un libro mecánico que constaba de varias partes. Técnicamente, no era un libro electrónico, pero podemos decir también que la idea del dispositivo anticipaba un sistema de navegación del texto similar al del hipertexto. A la izquierda, tenía una serie de abecedarios que permitía formar palabras, expresiones o frases para buscar temas. Sobre los abecedarios (en varios idiomas, por cierto), tenía dos bobinas para dibujos lineales, de adorno y de figura.

Imagen: Mujeres con ciencia

Debajo de los abecedarios, el dispositivo contaba con un plástico para escribir y realizar anotaciones, operar y dibujar, y en su interior tenía un compartimiento para guardar las asignaturas. En la parte derecha del libro, detrás de una lámina de plástico, se podían leer las asignaturas con una luz interna y contaba con dos bobinas a los lados que servían para navegar dichas asignaturas.

Si bien Doña Angelita recibió un gran reconocimiento por su invento, no logró conseguir financiación para su enciclopedia, y solo llegó a producir un prototipo. Sin embargo, según su nieto, Daniel González de la Rivera:

El invento de mi abuela era una grandísima revolución para la época. Era cambiar casi todo el soporte de papel en soporte de bobinas. Un cambio para las editoriales y sobre todo para la forma de aprender de los jóvenes.

Origen y evolución del libro electrónico

El origen del libro electrónico se atribuye a Michael Hart (1947-2011), un estudiante de la Universidad de Illinois que, en 1971, transcribió una copia de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos a formato digital gracias al sistema informático de la universidad (una computadora central Xerox Sigma V). Tras comprobar el potencial de la digitalización de textos, Hart emprendió la tarea de recopilar obras universales para digitalizarlas y ponerlas al alcance del público: nació lo que sería conocido como el Proyecto Gutenberg.

La razón por la que se le atribuye a Michael Hart el origen del libro electrónico es que fue gracias a él que la digitalización de libros se convirtió en un fenómeno con potencial de alcance masivo. Recordemos que, en 1971, recién se había conseguido la primera comunicación vía correo electrónico entre dos computadoras centrales.

National Geographic España, sin embargo, atribuye el origen del primer libro electrónico al Index Thomisticus, del italiano Roberto Busa, en la década de 1940. Se trata de una obra de 56 volúmenes que incluye todos los trabajos de Santo Tomás de Aquino, de los cuales Busa había reunido unas diez mil fichas que esperaba vincular unas con otras de forma automatizada.

A Busa se lo considera precursor de la lingüística informática y del hipertexto, justamente porque pensó su Index con la posibilidad de vincular los distintos fragmentos de la obra de Tomás de Aquino para navegarla como se hace hoy en Internet. Para ello, contó con la ayuda de la gigantesca compañía de computación IBM, la cual tardó 15 años en completar el proyecto y nombrar hipertexto a este mecanismo que posibilita su funcionamiento. La obra de Busa fue publicada en CD a principios de 1990 y luego en DVD, pero su aporte al desarrollo de la hipertextualidad y la lingüística informática fue fundamental.

Primeros avances comerciales en la historia del libro

Recién en 1985 se fundó la Voyager Company, pionera en la creación del CD-ROM, disco de grabado con tecnología láser capaz de albergar no solo texto, sino contenido multimedia. Con ello surgirían los llamados “libros expandidos”, de 1991, para leerse en la pantalla de una computadora, con títulos como Jurassic Park, de Michael Crichton.

Más tarde, en 1993, la empresa Digital Book, Inc. comenzó a vender libros digitales en disquete, en formato DBF.  En el mismo año, la empresa Bibliobytes lanza su sitio web de venta de libros completamente online, y es la primera en crear un sistema de pago para la venta de libros por internet. En 1995, Amazon reconoce el potencial de este mercado y lanza su librería online con alrededor de 200.000 títulos.

Innovaciones tecnológicas y dispositivos de lectura

En 1997 se comienza a desarrollar la tinta electrónica en el Media Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Esta tecnología permitiría, con su primer prototipo lanzado recién en 2002, una lectura más amena del texto, al evitar el reflejo de la luz en la pantalla de los dispositivos de lectura y mejorando el rendimiento de su batería.

En 1998 se lanzan los primeros dispositivos creados exclusivamente para la lectura digital: los lectores Rocket eBook, de NuvoMedia, y el SoftBook, de SoftBook Press. Si bien ninguno de estos contaba con las funciones actuales, ayudaron a definir las normas para la creación y publicación de libros electrónicos y la eventual creación del formato EPUB por el Foro Internacional de Publicaciones Digitales (IDPF), uno de los más utilizados en la actualidad. En este año también se registró el primer número ISBN para un libro electrónico.

Primer sello editorial de libros electrónicos y expansión comercial

Un año más tarde, en 1999, la editorial Simon & Schuster, de Estados Unidos, creó el sello iBooks, el primero de su tipo dedicado a la edición y publicación de libros electrónicos, con autores como Arthur C. Clarke y Raymond Chandler. Alrededor del mismo año, las bibliotecas públicas en Estados Unidos comenzaron a ofrecer libros electrónicos de forma gratuita a través de sus sitios web.

Los primeros años del nuevo milenio vieron la expansión del libro electrónico con hitos como la publicación de la novela Riding the Bullet de Stephen King en versión digital, la cual vendió alrededor de 500 mil copias en solo dos días, revelando el potencial del mercado digital. Gracias a ello, las editoriales Random House y HarperCollins comenzaron a comercializar versiones digitales de sus libros. En 2004 es lanzado al mercado el Sony Librie y, dos años más tarde, el Sony Reader. En el mismo años, también se comercializa el primer lector que emplea tinta electrónica.

Consolidación del libro electrónico

En 2007 se consolidó el lector de libros digitales con el lanzamiento del Kindle de Amazon, y la llegada del iPhone de Apple representaría un avance tectónico en la tecnología móvil, ya que dejaría de ser necesario contar con un dispositivo específico para la lectura móvil. En esta década comenzaría una carrera entre las principales compañías de tecnología: Apple, Amazon, Sony y Google compitieron por el liderazgo del mercado de libros digitales.

Los nuevos dispositivos de lectura, llegado este momento, incorporaron distintas funciones que permitirán intervenir los libros: añadir marcadores de lectura, destacar texto, realizar anotaciones y buscar términos y palabras desde el mismo dispositivo. Se agregó el diseño responsive para que el texto se adaptara al tamaño del dispositivo y brindara la posibilidad de modificar el tamaño y el tipo de tipografía utilizados. Además, se podía copiar y pegar fragmentos de texto y compartirlos con otros lectores, ya sea mediante correo electrónico o redes sociales.

Para 2011, las ventas de libros electrónicos en Amazon superarían las ventas de los libros de bolsillo y, al año siguiente, las ventas totales de libros electrónicos en Estados Unidos superarían el total de las ventas de libros de tapa dura por primera vez en la historia, con un ingreso a nivel nacional de más de 3 mil millones de dólares. Para fines de 2013, los libros electrónicos llegaron a representar el 20% del mercado de libros de cualquier tipo en Estados Unidos.

Día Mundial del Libro Electrónico

El Día Mundial del Libro Electrónico se celebra el 4 de julio, justamente porque el primer libro llevado a formato electrónico por Michael Hart fue la Declaración de Independencia de Estados Unidos (que se firmó también un 4 de julio). Si bien hemos visto algunos de los antecedentes a la creación del libro electrónico como tal, fue Hart el primero en producir un libro en formato enteramente digital e independiente (en vez de una copia fotográfica o en microfilm) que podía reproducirse y transmitirse de forma íntegramente digital.

Este hecho se puede comparar con la invención de la imprenta que se atribuye a Johannes Gutenberg (pese a que este sistema ya existía en otras regiones del mundo): así como la imprenta logró que la palabra y el conocimiento se convirtieran en elementos materiales que podían existir de forma independiente, susceptibles a reproducción, la digitalización realizada por Michael Hart trajo consigo la posibilidad de la existencia de libros en el entorno digital independientemente de su versión impresa, lo que hoy en día es una de las formas de producción de libros más extendidas.

Conclusión

Esta ha sido la historia del libro electrónico, con sus antecedentes, avances y evoluciones. En Palabra somos fanáticos de los libros y nos dedicamos a ayudar a otros entusiastas a volver realidad su visión. ¡Puedes enviarnos un mensaje contándonos sobre tu proyecto si necesitas una mano amiga!

Deja un comentario